22 de abril de 2009

Actividades divertidas y fáciles para que los niños aprendan a concentrarse.


Introducción: Si quieres centrar la atención de los niños, primero tienes que despertar su interés. Este despertar del interés lo haremos a través de juegos divertidos e interesantes, con los que les ayudaremos a ampliar su poder de atención, que los acompañará a lo largo de toda su vida.
Hay dos tipos de atención; una es abierta y global, dirigida a los múltiples aspectos del entorno durante cortos períodos de tiempo. La atención abierta nos proporciona una impresión general del entorno, por ejemplo: estás en una fiesta y te haces una idea del ambiente observando el lenguaje corporal de los invitados, los diferentes sonidos, olores y cosas que ves. Tu atención se centra en un sinnúmero de elementos que te ofrecen un sentido amplio de lo que está ocurriendo. El segundo tipo de atención es más concentrado. Te concentras en una cosa durante largos períodos de tiempo. Una atención concentrada requiere el filtrado activo de un exceso de información, advirtiendo los detalles en secuencia, no todos a la vez. Mientras que la atención global es como un haz de luz que todo lo invadea, la atención concentrada es una linterna con un fino haz luminoso. Es la atención necesaria para seguir instrucciones, escribir un artículo... Todos necesitamos estos dos tipos de atención. La atención abierta nos proporciona muchísima información rápidamente, fomenta la creatividad, nos permite establecer conexiones y crear nuevas pautas. Nos ayuda a descubrir nuevas formas de ver cosas que han pasado. Pero nada se podría realizar sin la absorbente perseverancia de la atención concentrada.
Rendimos mejor cuando somos capaces de cambiar fácilmente de un estado abierto de consistencia a otro concentrado.
Un típico comportamiento de los niños a los que se les ha diagnosticado un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es captarlo todo y no filtrar nada. Mientras otros niños pueden centrar su atención en el maestro/a, el niño con TDAH puede percibir el zumbido de una mosca en la clase, los murmullos al fondo de la clase... Como decía una madre: "una cosa es segura; mi hijo observa. Se fija en cosas que pasan desapercibidas a los demás y establece relaciones entre los elementos que nos pasarían inadvertidos".
Así como señala Thomas Armstrong en su libro "Myth of the ADD Child", hay una evidencia sustancial que sugiere que los niños con TDAH no muestran tendencia a distraerse en situaciones específicas. La madre de un niño diagnosticado de TDAH comentaba: "mi hijo es capaz de concentrarse durante largos periodos de tiempo cuando está viendo su película favorita de ciencia ficción o examinando el entresijo de cables en el interior de un cajetín de interruptor". También se ha desmostrado que un niño con dificultades para centrar su atención con frecuencia puede concentrarse en una situación "cara a cara" con un adulto y una actividad de su interés.
Como manifestó el Doctor Mel Levine en su libro "Mentes diferentes, aprendizajes diferentes", en estos niños hay más de correcto que de incorrecto. Levine ha visto casos de niños que sufrían un escaso control de la atención de pequeños y que luego se han convertido en adultos hechos y derechos, y comenta; "creo que estos niños representan variaciones de la mente humana, no desviaciones... Es un delito limitarse a suponer que están echados a perder y que su destino es convivir con sus defectos. Después de muchos años trabajando con ellos acaban siendo unos adultos extraordinarios. Lo único que debemos hacer es ayudarles a conseguirlo".
Lo ideal sería enseñar a nuestros hijos las técnicas de la atención abierta y concentrada de niños, cuando su cerebro se desarrolla más rápidamente. Durante este período, el cerebro del pequeño se "conecta" y se muestra especialmente receptivo a las experiencias. Existen numerosos juegos que ayudarán a tu bebé y a tu hijo mayorcito a desarrrollar técnicas relacionadas con la atención eficaces desde el principio. Hay juegos para niños en edad preescolar que les enseñarán a fijarse en los detalles de la vida, y cuanto más aprecien los diferentes aspectos de una situación, más tiempo prestarán atención.
Los juegos para niños en edad escolar noveles en sus experiencias rutinarias también son innumerables en este libro. La novedad potencia el nivel de conciencia de la persona, y en consecuencia incrementa su capacidad de atención. Para aprender, es imprescindible estar en un determinado nivel de alerta. Demasiado bajo, nos sentiremos excesivamente adormilados como para prestar atención, y demasiado alto, nos sentiremos nerviosos e inquietos.
La novedad agudiza su interés y los ayuda a concentrarse. La necesidad de novedad explica por qué rinden mejor en una escuela orientada a la acción, las manualidades y la participación en proyectos.
Jugar con estos juegos puede elevar la autoestima del niño que ha sido etiquetado como alguien con problemas de atención, ya que también él posee habilidades de concentración en su interior. Los niños cuya atención está limitada y focalizada pueden aprender las ventajas de abrir su conciencia a cuanto los rodea.
A medida que los adolescentes continúan desarrollando sus habilidades relacionadas con la atención, existe el factor añadido del aumento del estado de ansiedad a causa del deseo social de integración en el grupo. Los juegos para estos adolescentes están destinados a reducir los niveles de ansiedad para que se sientan cómodos y más capaces de concentrarse en el momento presente.
Los juegos y actividades que luego presentaremos están organizados en distintos apartados: los que fomentan la atención abierta, los que potencian habilidades de atención concentrada y los que desarrollan la fluidez en el paso de uno a otro tipo de atención.
Cuanto más se pongan en práctica, mayor será su eficacia. Y dado que la diversión siempre facilita el aprendizaje, todos los juegos incorporan este importante elemento: el entretenimiento.
Poner en práctica estas actividades incluye algo más que es muy valioso para los niños: tu atención. ¿Recuerdas la sensación, de niño, cuando tus padres, abuelos... jugaban contigo? Te sentías importante, ¿verdad?. Juega con tus hijos, alumnos. Se divertirá y aprenderá.
(Barbara Sher "El pequeño gran libro de los juegos", editorial Ontro).

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